Me entra aire por las ventanas de aluminio: por qué pasa y si tiene arreglo

Si te entra aire por las ventanas de aluminio, el origen está casi siempre en uno de estos cinco puntos: las juntas de goma resecas, los herrajes desajustados, el cruce central de las hojas correderas, el sellado entre el marco y la pared, o el cajón de la persiana. Los tres primeros suelen tener arreglo por unos pocos euros. Los dos últimos, no siempre.

Antes de comprar burletes conviene saber de dónde entra exactamente el aire, porque cada punto de fuga tiene una solución distinta y algunas no sirven de nada. Si además notas que el marco se moja por dentro, la condensación en el marco de aluminio suele ir de la mano de la misma causa.

Fabricamos e instalamos carpintería de aluminio desde 1991. Este es el orden en el que diagnosticamos nosotros un hueco que cuela aire.

Cómo localizar por dónde entra el aire exactamente

Con una hoja de papel y cinco minutos se localiza la fuga sin herramientas ni humo:

  1. Cierra la ventana con la manilla echada del todo.
  2. Mete una hoja de papel entre la hoja y el marco, y cierra sobre ella.
  3. Tira del papel. Si sale sin resistencia, en ese punto no hay compresión de la junta.
  4. Repite el recorrido cada 20 o 30 cm por todo el perímetro y, en las correderas, en el cruce central.
  5. Marca con cinta los puntos donde el papel salga suelto. Ese es el mapa de tus fugas.

Para el perímetro exterior, el que va del marco a la pared, el papel no sirve. Ahí lo que funciona es pasar la mano en un día de viento o acercar la llama de un mechero, con cuidado, y observar si se inclina.

comprobar por donde pasa el aire en una ventana con fugas

Las cinco causas, y cuál tiene solución

Juntas de goma resecas o aplastadas

Es la causa más común en ventanas de más de diez años. La goma EPDM pierde elasticidad, se aplasta en la posición de cierre y deja de sellar. Se detecta a simple vista: la junta está agrietada, endurecida o directamente ha perdido su sección.

Tiene arreglo y es barato. La junta se cambia por metro lineal, siempre que el perfil siga fabricándose o exista una goma compatible con ese galce.

Herrajes y cierre desajustados

Con los años la hoja pierde el ajuste y deja de presionar contra la goma. En las oscilobatientes se corrige girando los excéntricos de cierre con una llave Allen, normalmente del 4. En las correderas se regula la altura de las ruedas por los tornillos del canto inferior de la hoja.

También tiene arreglo, y en muchos casos resuelve el problema entero sin cambiar nada.

El cruce central de una corredera

Aquí empiezan las malas noticias, y es el punto que ningún artículo de bricolaje explica. En una ventana corredera clásica de aluminio las dos hojas no cierran a presión: se solapan y deslizan. No hay nada que comprima una junta contra la otra, solo un cepillo que roza.

Eso no es un defecto de tu ventana, es cómo funciona el sistema. Por eso las correderas convencionales se quedan habitualmente en clase 2 o 3 de permeabilidad al aire, mientras que una oscilobatiente con cierre perimetral multipunto alcanza sin problema la clase 4.

Cambiar los cepillos mejora algo. Eliminar la fuga del todo, no. Para eso hace falta un sistema de corredera elevable o de hoja oculta con cierre a presión, que ya es cambiar la ventana.

El sellado entre el marco y la obra

Si notas la corriente en el borde exterior del marco, contra la pared, el fallo no es de la ventana sino de la instalación. Un hueco mal espumado, sin premarco o con la silicona perimetral cuarteada deja pasar aire por todo el contorno.

Se puede corregir repicando y volviendo a sellar, pero exige quitar el vierteaguas y las jambas para hacerlo bien. Un cordón de silicona por encima tapa el síntoma unos meses.

El cajón de la persiana

Es la fuga más grande y la que más gente pasa por alto. El cajón comunica directamente con el exterior por la ranura de la cinta y por el hueco del eje, y en construcciones antiguas casi nunca lleva aislamiento.

No es un detalle menor a efectos normativos: el CTE obliga a calcular la permeabilidad del hueco teniendo en cuenta el cajón de persiana. Una ventana estanca con un cajón abierto sigue siendo un hueco que cuela aire.

Qué solución corresponde a cada punto de fuga

Dónde entra el aireSolución real¿Lo resuelve del todo?
Junta perimetral de la hojaSustituir la goma EPDM
Herrajes desajustadosRegular excéntricos o ruedas
Cruce central de correderaCambiar cepillosNo, solo lo reduce
Perímetro marco-obraReabrir y sellar con espuma y siliconaSí, si se hace completo
Cajón de persianaAislar el cajón o sustituirlo por uno monoblock

Los burletes adhesivos que se venden en grandes superficies actúan sobre la primera fila de esta tabla. Si tu fuga está en las otras cuatro, el burlete no va a cambiar nada, y en las correderas puede llegar a impedir que la hoja deslice.

soluciones para arreglar ventanas que tienen fugas de aire

Cuándo el problema ya no se arregla con un parche

La estanqueidad de una ventana se mide, no se opina. La norma UNE-EN 12207 clasifica las ventanas en cuatro clases según el caudal de aire que las atraviesa cerradas, medido a 100 Pa de sobrepresión:

  • Clase 1: hasta 50 m³/h·m²
  • Clase 2: hasta 27 m³/h·m²
  • Clase 3: hasta 9 m³/h·m²
  • Clase 4: hasta 3 m³/h·m², la más estanca

Al contrario de lo que casi todo el mundo supone, el número alto es el bueno. Una clase 4 es tres veces más estanca que una clase 3, que a su vez es tres veces más estanca que una clase 2. Y no es solo cuestión de caudal: las clases 3 y 4 se ensayan hasta 600 Pa, mientras que la clase 2 se ensaya hasta 300 Pa y la clase 1 solo hasta 150.

El criterio práctico es este. Si tu ventana era originalmente de clase 3 o 4 y ahora cuela aire, hay algo estropeado y se repara. Si es una corredera antigua de clase 1 o 2, no está estropeada: está haciendo exactamente lo que le corresponde, y ninguna reparación la va a llevar a una clase superior. En ese segundo caso la decisión pasa a ser económica, y conviene tener delante cuánto cuesta cambiar las ventanas de una vivienda antes de seguir gastando en parches.

¿Es normal que entre aire por una ventana cerrada?

Un poco de paso de aire es normal y está previsto por la norma. Lo que no es normal es notarlo con la mano. El CTE, en la tabla 3.1.3.a del Documento Básico HE1, fija un límite de permeabilidad del hueco de 27 m³/h·m² en las zonas climáticas α, A y B, y de 9 m³/h·m² en las zonas C, D y E.

Aquí está la explicación de por qué tantas ventanas legales cuelan aire: esos límites son de 2019. Con la versión anterior del CTE, el máximo en zonas α, A y B era de 50 m³/h·m², y en C, D y E era de 27. Es decir, una ventana instalada hace quince años pudo cumplir la normativa de su momento y hoy dejar pasar casi el doble de aire de lo que se permitiría en una obra nueva.

Cómo evitar que vuelva a pasar al cambiar las ventanas

Si vas a sustituir la carpintería, el dato que tienes que exigir no es el material ni la marca, sino la clase de permeabilidad al aire de la Declaración de Prestaciones, que el fabricante está obligado a entregarte. Pide clase 4 y comprueba que el presupuesto incluye tres cosas que suelen quedar fuera:

  • El tratamiento del cajón de persiana, o su sustitución por un monoblock aislado.
  • El premarco y el sellado perimetral, no solo la ventana.
  • El sistema de apertura adecuado: si buscas estanqueidad máxima, una practicable u oscilobatiente cierra a presión y una corredera convencional no.

Y si el hueco además se te queda frío al tacto, revisa aparte si el perfil tiene rotura de puente térmico, porque estanqueidad y aislamiento térmico son dos prestaciones distintas y una ventana puede fallar en una sin fallar en la otra.

Cuándo merece la pena cambiar la ventana

La cuenta es sencilla. Reparar juntas y regular herrajes cuesta poco y devuelve la ventana a su clase original, así que siempre es el primer paso. Cambiar la carpintería solo tiene sentido cuando el sistema en sí no da más de sí: correderas antiguas sin cierre a presión, perfiles sin rotura de puente térmico o huecos mal ejecutados en obra.

Diseñamos y fabricamos en taller propio, y montamos con equipo propio. Eso importa en este problema concreto más de lo que parece, porque la mayoría de las fugas de aire que nos encontramos no vienen del perfil sino del encuentro con la obra, y ahí el que fabrica y el que instala tienen que ser el mismo. Si estás valorando sustituir la carpintería, puedes ver cómo trabajamos las ventanas de aluminio estancas fabricadas a medida y pedirnos presupuesto.

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