El tipo de apertura de una ventana determina cómo ventila, cuánto espacio necesita para abrirse, qué nivel de estanqueidad ofrece y cuánto cuesta. Los sistemas más habituales son la corredera, la abatible o practicable, la oscilobatiente, la fija, la proyectante y la plegable. Para proyectos de mayor exigencia técnica existen también sistemas especiales como la osciloparalela y la elevable. Ninguno es universalmente mejor: la elección correcta depende del espacio disponible, el uso del local y los requisitos técnicos del proyecto. Si antes de elegir apertura necesitas revisar las distintas opciones de material y perfil, puedes consultar nuestra guía completa de tipos de ventanas de aluminio.
Corredera
Las hojas se deslizan horizontalmente sobre rieles. No invaden el espacio interior ni exterior al abrirse, lo que la convierte en la solución habitual cuando el hueco es grande o el espacio de maniobra es reducido. Su principal limitación es la estanqueidad: el cierre no es hermético porque las hojas no presionan perimetralmente contra el marco. En condiciones de viento fuerte o lluvia intensa, permiten más infiltración de aire y agua que los sistemas abatibles.
Cuándo elegirla: accesos a terraza o balcón, huecos de grandes dimensiones, espacios con mobiliario próximo que impide la apertura hacia dentro, proyectos donde el coste es determinante.
Abatible o practicable
La hoja gira sobre un eje vertical lateral, como una puerta. Permite la apertura total del vano y un cierre hermético con junta perimetral, lo que ofrece el mejor aislamiento térmico y acústico de los sistemas convencionales. Ocupa espacio en el plano de apertura, por lo que requiere espacio libre interior (o exterior, si es de apertura hacia fuera).
Cuándo elegirla: dormitorios y salones donde el espacio lo permite, proyectos donde el aislamiento es prioritario, reformas energéticas donde hay que mejorar la estanqueidad del edificio.
Oscilobatiente
Combina dos modos de apertura con una sola manilla: apertura lateral completa (como la abatible) y apertura basculante superior para microventilación. En posición basculante, la parte superior de la hoja se inclina hacia dentro unos centímetros, permitiendo ventilar sin corriente directa y sin riesgo de lluvia. Es el sistema con mayor versatilidad de uso y el que mejor conjuga ventilación controlada con cierre hermético.
Cuándo elegirla: dormitorios, cocinas, baños, despachos y cualquier espacio donde se quiera ventilación regulada sin abrir completamente la hoja. Es el sistema más habitual en edificios residenciales de estándar medio-alto y en proyectos hoteleros.
Fija
Sin apertura. El panel de vidrio queda fijo en el marco sin mecanismo de movimiento. Al no tener herrajes móviles, es el sistema con mayor vida útil, menor mantenimiento y mayor superficie de vidrio visible (sin perfiles de apertura). Se utiliza cuando la ventilación no es necesaria en ese hueco, o en combinación con otros tipos de apertura en la misma fachada.
Cuándo elegirla: zonas climatizadas, tabiques interiores con vidrio, fachadas de edificios de oficinas u hospitalarios donde la ventilación se gestiona mecánicamente, combinaciones con ventanas abatibles o correderas donde se quiere maximizar la luz.
Proyectante o de toldo
La hoja bate hacia el exterior sobre un eje horizontal situado en la parte superior del marco. El propio panel actúa como pantalla que impide la entrada de lluvia mientras la ventana está abierta. Permite ventilar incluso en días de lluvia ligera o viento. El ángulo de apertura es limitado (unos 30°), lo que restringe el caudal de ventilación.
Cuándo elegirla: baños y aseos, cocinas industriales, almacenes y espacios donde la ventilación continua es necesaria pero no se requiere acceso completo al vano. También en combinación con huecos fijos en fachadas de edificios institucionales.
Plegable
Varias hojas conectadas se pliegan entre sí hacia un lateral, liberando el 100 % del vano. Cuando está completamente abierta, la barrera entre el interior y el exterior desaparece. Requiere espacio lateral para recoger las hojas plegadas y tiene un coste sensiblemente superior a los sistemas convencionales. Es la solución habitual en aperturas entre espacios interiores y exteriores en proyectos de alto estándar.
Cuándo elegirla: terrazas, porches, piscinas cubiertas, salas de eventos en hoteles y cualquier proyecto donde se quiera integrar visualmente dos espacios eliminando la carpintería de la vista.
Sistemas especiales: osciloparalela y elevable
Estos dos sistemas son menos habituales en vivienda convencional pero frecuentes en proyectos de alta exigencia técnica o grandes formatos.
La osciloparalela combina el movimiento de una corredera con el cierre estanco de una practicable. En posición de apertura, la hoja se desplaza del marco hacia el exterior unos centímetros (movimiento paralelo) y después se desliza lateralmente sobre un carril. Cuando cierra, la hoja presiona contra el marco de forma perimetral, logrando una estanqueidad muy superior a la de una corredera convencional. Es la solución habitual en grandes paños acristalados donde se necesita apertura sin invasión interior y máxima eficiencia energética.
La elevable o lift-and-slide funciona de forma similar: la hoja se eleva ligeramente del umbral al accionar la manilla, eliminando la fricción con el carril y permitiendo deslizarla con mínimo esfuerzo. Permite hojas de gran peso y dimensión con una maniobra ligera. Habitual en accesos a terraza o jardín en proyectos residenciales de alta gama y en hoteles.
Cuándo elegirlos: proyectos con requisitos de eficiencia energética elevados, grandes formatos donde la corredera convencional no alcanza los valores de estanqueidad necesarios, o cuando el diseño requiere perfiles de mínima visibilidad con máxima apertura.
Cómo elegir el tipo de apertura según el proyecto
La decisión depende de cruzar cuatro factores: el espacio disponible para la apertura, el nivel de estanqueidad que requiere el uso del local, el tamaño del hueco y el presupuesto.
- Espacio reducido o muebles cerca: corredera o osciloparalela.
- Máximo aislamiento térmico y acústico: oscilobatiente o abatible con RPT.
- Ventilación controlada sin apertura total: oscilobatiente en posición basculante o proyectante.
- Apertura total del vano: plegable o elevable.
- Grandes formatos con alta eficiencia energética: osciloparalela o elevable.
- Sin necesidad de ventilación directa: fija, en combinación con otros sistemas.
En proyectos con varias estancias o fachadas con distintos requisitos, lo habitual es combinar tipos de apertura: fijas para maximizar la superficie acristalada en zonas sin necesidad de ventilación, y oscilobatientes o abatibles donde sí se requiere.
¿No sabes qué apertura necesita tu proyecto?
La elección del sistema de apertura correcto depende de factores que no siempre son evidentes sobre plano: la orientación de la fachada, el uso del espacio, las exigencias del CTE en tu zona climática o las tolerancias de la obra. Un sistema mal elegido puede condicionar el confort del edificio durante décadas.
Llevamos más de 30 años eligiendo e instalando el sistema adecuado para cada proyecto, desde viviendas hasta hospitales, hoteles y edificios institucionales. Si tienes un proyecto en marcha, cuéntanoslo y te orientamos sin compromiso. Fabricamos e instalamos con equipo propio: lo que recomendamos es lo que ejecutamos. Consulta nuestra línea de ventanas de aluminio para proyectos a medida y solicita presupuesto. Te respondemos en menos de 24 horas.